Capítulo 3
Punto de vista de Elena
Su gruñido fue bajo, profundo, vibrando a través de mí, enviando descargas directas a mi centro. Su agarre se apretó, sus pulgares rodeando, presionando, provocando, llevándome más alto, haciendo que mis caderas se sacudieran y se molieran contra él una y otra vez.
Mis muslos temblaban violentamente, mi cuerpo arqueándose fuera del banco.
Mis dedos se enredaron en su cabello, agarrando con fuerza, intentando mantenerlo cerca, anclarme a él.
“¡Oh Dios, Marcus!”