PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
El gimnasio estaba casi vacío cuando Noah entró en el vestuario, su bolsa de deporte colgando pesada sobre su hombro. El silencio de la noche era siempre lo que más le gustaba de este lugar —el estruendo de las pesas se había ido, el zumbido de las máquinas silenciado, solo el débil siseo de las duchas corriendo a lo lejos. Le daba paz. Le daba espacio para respirar.
Pero esta noche, la paz no era todo lo que sentía.
Tiró su bolsa al banco y se sentó para desat