TERCERA PERSONA
Afuera, en lugar del SUV negro que las había llevado hasta allí, un Rolls-Royce Phantom relucía bajo la luz de la luna, su ornamento plateado en el capó captando el fuego dorado de las lámparas de la villa.
Les abrieron la puerta, y dentro, ya sentado como si hubiera estado esperando desde siempre, estaba el Señor Cortez. Una mano reposaba perezosamente sobre el asiento de cuero, la otra sostenía una copa de licor color ámbar oscuro. Su mirada recorrió a ambas mujeres, lenta, ca