PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
El sol descendía lentamente, derramando franjas de ámbar sobre el puerto mientras los SUV negros se detenían frente a la marina privada. Uno a uno, las puertas se abrieron, y diez mujeres descendieron sobre el mármol pulido, el sonido de sus tacones marcando un ritmo preciso, casi hipnótico, como si midiera la anticipación que flotaba en el aire. Incluso a la distancia, su porte reflejaba riqueza, educación y estatus, pero bajo esa elegancia controlada, algo má