UNA SOLA NOCHE. CAPÍTULO 32. Vacaciones
Karim abrió la puerta lentamente y vio a Rose de espaldas a él, con las manos extendidas sobre su cabeza, bajo el chorro de agua caliente. Los movimientos de su cuerpo eran hipnóticos, como si estuviera bailando sola al ritmo de una música inaudible. La visión era demasiado tentadora incluso para un hombre que tenía tanto autocontrol como él.
Se acercó sigilosamente y alcanzó sus manos, escuchándola ronronear al primer contacto.
—Hola príncipe —sonrió Rose pegando la espalda a su pecho y sienti