UNA REINA EN EL CORAZÓN DEL REY. CAPÍTULO 24. Alucinaciones
Un día, dos…
Tres infiernos, cuatro…
Nadie jamás había visto a Giulia Rossi tan desesperada como en aquel momento. Hasan luchaba hora tras hora por sobrevivir, y ella solo se movía de su lado cuando la obligaban, porque por fortuna tenía una inmensa familia, y cuando no era diana, eran Massimo o Rose los que le recordaban que tenía que comer y bañarse al menos.
—No está muerto —le advirtió el médico en cierto punto, cuando vio que la muchacha no se había movido en más de cinco horas de aquella