–El Sr. Rene Altemirante está intentando contactar con usted, señor Edward –le decía la señora Papadopoulos fríamente en uno de los mensajes que había dejado en el contestador–.
–El, ha venido a su despacho, varias veces. En persona. Cuatro veces en lo que va de mañana.
Vio que le había dejado ese mensaje a las nueve de la mañana.
–¿Buenos días Edward, como estas, he tratado de localizarte, me puedes llamar ? –le decía Rene en otro mensaje–.
El mensaje que le dejó en el móvil uno de los soci