Cuando llegó recordó la expresión del chofer de la empresa quien lo había ido a buscar al aeropuerto . . .
–Buenos días, señor Edward, ¿cómo le fue en el viaje? –Exclamo el chofer mientras miraba disimuladamente a los lados buscando a Rossi.
–¿Y . . .? –inquirió el chofer aunque de inmediato se calló, al notar en la mirada de Edward una gran hostilidad.
–¡Ella no viene conmigo! –inquirió Edward subiendo a la limusina –¡Date prisa, voy retrasado!.–Ordenó regresando la vista a su celular.
–¿A