Mundo ficciónIniciar sesiónDominic estaba apretando el volante, mientras ese olor desquiciado y exquisito al mismo tiempo proveniente de la mujer que tenía como copiloto, emanaba, incrustándose por los poros adoloridos. Cuando dobló la avenida vio por el rabillo del ojo, que Abigail estaba nerviosa, en su cara se denotaba la preocupación y él sabía el porqué de su conducta.
Solo faltaban algunas cuadras para llegar al sitio. Y estaba desespe







