Mundo ficciónIniciar sesiónCuando por fin mis ojos recobraron la fuerza para poder abrirse pude percatarme de donde me encontraba. El piso era algo resbaloso y parecía que me encontraba en el interior de una extraña sala ovoide totalmente blanca, era tan blanca que no podía distinguir donde terminaba el techo o donde acababan las paredes, lo único que me daba una perspectiva era la puerta circular celeste que se encontraba frente a mí.
-¿Qué? ¿Dónde







