—¿Tú? ¿Qué quieres decir? —preguntó Joaquín, confundido.
—Irene es una mujer que Diego no sabe valorar; es mejor que alguien más se preocupe por ella.
—¿Te gusta? —Joaquín sonrió—. Si de repente le ofreces joyas, no creo que se atreva a aceptarlas.
—Entonces, te encargo a ti. Pero no digas que soy yo quien las preparó.
—¿El proyecto de la zona oeste...? —Joaquín arqueó una ceja.
—¡Claro que sí! —Ezequiel respondió con entusiasmo—. Voy a hacer que le envíen las joyas de inmediato.
El proyecto de