No es de extrañar que Irene no le creyera. Diego guardó silencio unos segundos antes de hablar.
—Lo entiendo.
Antes había pensado en tener una relación con ella para involucrarla, pero ahora le parecía ridículo.
Irene lo vio retroceder un par de pasos y se sintió aliviada.
—Seguiré aquí, y espero que no interfieras. —Diego estaba reconociendo la realidad, lo cual era un buen paso.
—Y sobre tu seguridad... —Diego comenzó a decir.
—No estuve aquí durante más de tres meses y no he tenido ningún pel