Pablo colgó el teléfono y Lola seguía en estado de shock.
¿Se volvió loco Pablo? ¿Por qué dijo esas cosas? Él siempre había estado ayudándola. ¿Por qué de repente...?
Lola no era tonta; al contrario, era muy astuta. Cuando logró entrar a la empresa de Diego como secretaria. En la empresa de Diego, incluso ser un empleado menor era motivo de envidia. Sabía que había conseguido algo valioso.
El Grupo Martínez ofrecía excelentes condiciones, con beneficios y subsidios, y los bonos eran exorbitantes