POV NINA
Sentí como si el mundo entero se hubiera desplomado sobre mi cabeza.
Durante unos segundos fui incapaz de comprender lo que estaba sucediendo.
Negué una y otra vez, casi riéndome de los nervios, aunque las lágrimas ya comenzaban a acumularse en mis ojos.
Apreté a mi hijo contra mi pecho con todas mis fuerzas, como si abrazarlo pudiera protegernos de aquella pesadilla.
Pero algo había cambiado.
Las miradas estaban sobre mí.
Miradas cargadas de desconfianza, de reproche, de un recelo que