POV Lanya
Sonreí.
Pero no fue una sonrisa real. Fue de esas que nacen del cansancio, de la resignación, de saber exactamente cómo va a terminar todo antes de que siquiera ocurra.
No me sorprendió.
—Ella no puede donar, tiene anemia. Esto le va a afectar la salud —escuché decir al médico con firmeza.
Por un instante, pensé que alguien, por fin, estaba de mi lado.
Pero fue un instante breve.
—¡No importa! —la voz de mi madre cortó el aire como un cuchillo—. ¡Mi hija está muriendo!
Cerré los ojos a