POV Augusto
Estaba furioso.
No… furioso no era suficiente para describir lo que sentía.
Era como si la sangre me hirviera dentro del cuerpo, como si alguien me hubiera arrancado el corazón y lo hubiera pisoteado frente a todos. Mis ojos ardían, rojos de rabia, mientras observaba cómo la gente abandonaba lentamente el salón de bodas. Los murmullos todavía llenaban el aire, como cuchillos clavándose en mi orgullo.
Humillación. Eso era.
Todos habían visto cómo Damiano me arrebató a Lanya delante de