Capítulo 42. Siempre ella.
La fiesta había terminado finalmente, y Aranza estaba agotada de fingir que se estaba divirtiendo en un lugar donde el centro de atención era Emir Palacios y su bella prometida para después transformarse en una especie de juego entre los invitados para crear una serie de hipótesis para justificar la salida de ambos tan apresurada y sin nada de educación.
Las frases hacían una especie de eco en la mente de Aranza, jugando con sus sentimientos haciéndola sentir furiosa y rechazada en igual medida