Simón observaba a Natalia con dientes apretados. A su lado, Daniel reía suavemente luego de hablarle al oído, como si compartieran alguna confidencia graciosa.
El brazo de Daniel le rodeó la cintura de una manera demasiado íntima para el gusto de Simón. Entonces ocurrió. Natalia lo miró con una ternura que Simón le había visto solo dirigido hacia él, y, sin vacilar, Daniel le dio un beso en los labios.
Simón observaba la escena con una furia silenciosa. La imagen era demasiado, como una afrent