Uno de los hombres de tácticas especiales negó con la cabeza de inmediato.
—Eso no es una opción, señora Delia —dijo con el ceño fruncido—. Usted está embarazada, y su seguridad es nuestra prioridad.
—¿Y la seguridad de mi mejor amiga? —replicó ella, desafiante—. Estoy dispuesta a arriesgarme si eso significa protegerla.
Mateo, que había permanecido en silencio hasta entonces, dio un paso adelante.
—Delia, no vuelvas a decir eso —la tomó de los hombros, queriendo hacerla entrar en ra