Natalia despertó lentamente, sintiendo el peso de su cuerpo como si hubiera estado bajo agua durante horas. A su lado, Daniel la observaba con una mezcla de alivio y preocupación en sus ojos.
—¿Cómo te sientes? —preguntó suavemente, tomando su mano entre las suyas.
Ella asintió con debilidad, pero las palabras que salieron de su boca fueron casi un susurro.
—Aún siento que todo esto me va a devorar —suspiró pesadamente—. Simón no se detendrá por una denuncia. Lo conozco, Daniel, buscará la for