Capítulo 47: Las cosas claras.
Abigaíl se quedó estática, la piel se le erizó por completo, el corazón le latía a un ritmo frenético.
«Si supieras» pensó y entonces reaccionó, como pudo se alejó de él.
—Gracias —contestó aclarándose la voz.
Aitor resopló, esos pequeños minutos junto a ella, también le hicieron revivir tantas cosas, ansiaba abrazarla, besarla, pero ella una vez más lo rechazó.
—Jake está por dormirse —comunicó y la voz se le entrecortó.
—Debo ir a darle el beso de buenas noches —avisó Aby limpió sus mano