Ambas la buscaron con los ojos y fue la propia Aby, quien, caminando con elegancia, se aproximó a ellas.
La quijada de Kendra por poco fue a parar al piso de la impresión, Abigaíl con su gran belleza, captaba la atención de los invitados. Fresia abrió los labios, se quedó sin habla.
«¡Eres una m@ldita, lo haces a propósito para llamar la atención de mi marido; pero no te saldrás con la tuya, hoy Aitor será solo mío» sentenció Kendra en la mente, apretando sus puños con firmeza.
—Hola prima —sal