Capítulo 34: Aitor te sedujo, solo por interés.
Aitor estiró su brazo, pensando en abrazar a Aby, refugiarse en el calor de su cuerpo, pero cuando sintió que la cama estaba vacía, abrió sus ojos de golpe, frunció el ceño.
—¡Aby! —exclamó pensando que quizás estaba en el baño, pero cuando enfocó su vista en la alcoba, las cosas de ella no estaban—. Se fue —susurró, y sintió un pinchazo en el corazón, no sabía los motivos que la llevaron a irse de esa forma, cuando la noche anterior pasaron un momento maravilloso.
«¿Le habrá pasado algo a Ja