Valentina tocó la puerta de la biblioteca de Diana Brighton, y la mujer la dejó entrar
—Hija, me alegro tanto de ver que estás bien, nunca más volverá a molestarnos esa mujer, Laura fue llevada presa, y seguro la condenarán a muchos años de prisión.
Valentina se limitó a asentir, y se sentó en una silla
—No he venido a hablar sobre eso, ese tema me tiene un poco cansada —dijo Valentina
—Bien, dime, ¿Qué pasa, hija?
—Quiero casarme en dos semanas, y quiero que un día después me entregues la