Meredith conducía con preocupación, la tormenta se había vuelto intensa, no podía ver nada, y tenía miedo, tenía la opción de detenerse y esperar, o seguir el camino, era imprudente y joven para entender que era lo más cabal.
Intentó ir más rápido, acelerar para llegar pronto, hasta que notó que el río se desbordó y la fuerte corriente la arrastraba, cuando su auto se apagó, gritó de miedo, tuvo un terror de muerte, el auto se inundó, ella abrió las ventanas y logró subir al techo del auto, pe