Valentina le miró severa, con ojos bien grandes, y se acercó a él, era como retadora, pero incluso ante ese gesto, Lucius pensó que era perfecta y hermosa
—¿Por qué? Deberías responderlo por ti mismo, no te tengo miedo, Lucius, y estoy dispuesta a enfrentarte para proteger a estas mujeres y a quién sea de ti.
—¿De mí? Querida, creo que estás actuando de un modo extremista —dijo con una sonrisa sutil en sus labios—. Yo nunca lastimaría a mi hijo, Love espera a mi hijo, así que…
—Di lo que quie