Diana se acercó a su hijo, dejó el rifle a un lado y se hincó frente a Lucius, sus ojos ahora parecían dulces, parecía alguien diferente, nunca más la Diana que lo odiaba
—Madre, ¿Por qué me haces tanto daño? —exclamó Lucius con los ojos repletos de lágrimas de dolor.
Ella siseó con suavidad.
—Silencio, Lucius, ahora quiero que escuches bien todo lo que diré, está es nuestra última vez, quiero que conozcas toda nuestra historia, siempre fue nuestra, siempre fuimos solo tú y yo —dijo con la vo