—¡No! No digas eso, ¿Lastima, compasión? Te amo, Scott, lo que hago por ti siempre es por amor.
Él la miró con ojos severos
—¡Yo no voy a morir, Valentina! Y me duele pensar que solo ante la muerte haya logrado tu perdón, que ante la muerte tu orgullo haya sido vencido, y no por amor, no por que de verdad creyeras en mi arrepentimiento.
Valentina se quedó perpleja y solo vio como Scott se alejó de ella volviendo a casa, ella se quedó perpleja, mirando como el amanecer comenzaba a llegar, el c