Cap. 33 Seis años después.
Eva revisaba la hermosa pieza que tendría que modelar para la casa Sadym, una familia de prestigiosos joyeros. Ella era la ventana al mundo de ciertas joyas.
—Tus manos son preciosas, lucirás perfecta en ese anuncio con las esclavas y demás joyas.
Le decía un representante de la casa Sadym, con una sonrisa.
—Gracias, entonces comenzaremos las tomas lo más pronto posible.
Él asintió complacido y preparó el set para las tomas. Trajeron los vestidos que usaría y todos eran de lujo, de hecho, desde