Gimieron al unísono cuando sus cuerpos se encontraron en ese momento tan magnífico y se sonrieron cuando se vieron atrapados en la parte trasera del coche, excitados, gimiendo por el roce; acalorados y sudados.
No tuvo que hacer nada, solo deleitarse con la delicadeza de Lexy para moverse y se rindió ante ella cuando la joven mostró su flexibilidad al levantar las piernas para encontrar una posición más precisa y profunda. Dobló las rodillas y se impulsó con sus brazos para moverse de arriba ab