Capítulo 52. El CEO arruinado
La vida de Richard se volvió muy monótona y aburrida después del divorcio. Iba a su oficina todos los días a hacer los trabajos que cualquier CEO haría. Luego, cuando terminaba su horario, se dirigía a un bar a beber cerveza. Y, por la noche, regresaba a casa muy borracho, con el teléfono apagado para que nadie lo molestara. A veces veía películas de amores trágicos en su televisión y, otras, solo se la pasaba bailando y cantando canciones de Marco Antonio Solís para hundirse aún más en su mise