Delante de Alex, Noa no tenía intención de evitarlo y lo dijo sin rodeos.
No le importaba en absoluto cómo se sentía Alex, ni le preocupaba que Alex perdiera la dignidad delante de su asistente y conductor.
—Entonces, ¿es un malentendido?
Manuel era una persona cuya naturaleza estaba en el lado frío, y no insistió más en el asunto, sólo preguntó. —Entonces, ¿dónde estás ahora?
—En la Ciudad de México, tengo que resolver algo, volveré contigo.
—Está bien.
Después de colgar el teléfono, un silenci