Una mujer puede volverse muy humilde cuando le gusta un hombre. Por suerte, a Noa ya no le gustaba Alex.
—Aunque no te reconocieran, tu figura es mucho más perfecta que la de Clara, ¿vale? Es imposible que te identificaran como ella, qué vergüenza.
Noa siguió escribiendo las palabras.
—Jaja, basta, no me piropees como una loca.
Celia dijo.
—Sin problema, entonces vamos a hablar de otro caso, ¿por qué estás con Alex de nuevo? ¿Ustedes dos no están ya divorciados?
—Eso es, fui a encontrarme con