¡¡¡Era el señor Hernández!!! ¡Resultó que Noa no había guardado su número! ¡Pobre exmarido!
—¿Se… señor Hernández? Soy… soy Sofía… Noa está duchándose y me pidió que contestara la llamada .
Al notar el asombro en su voz, Alex entendió la razón del tono de duda de ella cuando se conectó la llamada.
Noa no había guardado su número telefónico, y por eso su compañera de cuarto no había sabido de quién era la llamada.
—Vale —respondió Alex.
Aunque lo había supuesto así, después de saber la realidad,