Simón se paró a su lado y le lanzó una mirada indescriptible. Respondió secamente:
—Hola.
Seguía siendo el arrogante Simón.
Desde que supo que era hermana carnal de Manuel, Simón se había estado hundiendo en los malos pensamientos, sin saber cómo enfrentarse con su parentesco. Luego había salido de su estado al verla bajarse del Rolls-Royce hace un rato. Le había llevado unos minutos aclarar sus propias emociones. Después de lograr una respuesta, había acelerado sus pasos para alcanzarla y pudo