—Emm…
Noa se apoyó en la asistente y dio unos pasos. De repente, dijo sacudiendo sus manos:
—¡Quiero dormir!
La asistente de Manuel nunca había visto a Noa en semejante estado. En su impresión, Noa era una chica con un aura fría e indiferente. Sin embargo, ¡la que estaba frente a ella era totalmente distinta! Ella le dijo con una voz gentil:
—Señorita García, volvamos al hotel y podrás dormir en la cama.
—¿Vol… volvemos al… al hotel? —Cuando lo oyó, Noa ya estaba actuando de forma incoherente—.