Al final, la guionista se negó a cambiar el final del personaje. El asistente le transmitió estas palabras a Alex, quien dijo sin expresión:
—Entonces lo cambiaremos.
—¿Ay?
El asistente preguntó confundido:
—¿Cambiar qué?
—Al guionista.
Después de decir eso, Alex volvió su mirada a la pantalla de la computadora. Fernando no pudo evitar observarlo. En este momento, la expresión facial de Alex era fría, sin el menor rastro de calidez en su mirada. Emitía una presencia que alejaba a los extraños