Al día siguiente, después de despertarse, todos comenzaron a empacar sus cosas.
Rozana estaba de muy buen humor. Dobló las sábanas que Noa le había regalado y las guardó cuidadosamente. Cuando Noa se despertó, le sonrió y dijo:
—Si en el futuro participo en otros programas, definitivamente llevaré este juego de sábanas. Y también lo usaré en casa.
Al escuchar esto, Noa se rio y dijo divertida:
—No es necesario, es solo un juego de sábanas común.
—¡No! ¡Esto es amistad!
Rozana lo colocó con cui