Por otro lado, el grupo de tres personas no tenía tanta suerte para poder comer lo delicioso.
Hasta el mediodía por fin terminaron las tareas de la mañana, en que Ximena no ayudó mucho mientras Magno y Armando pasó todo el tiempo trabajando en ello.
Magno fue el que trabajó más, y cuando finalmente terminaron el trabajo, él ya estaba literalmente muerto de cansancio, con la ropa completamente mojada, como si justo saliera de la piscina. Al verlo así, Ximena se puso cara de fastidio y se apartó a