Miraba a Noa y seguía sintiendo que había algo que no estaba bien pero no sabía qué era o dónde estaba lo malo.
Una persona tocó a la puerta tres minutos después.
—Noa, Rozana, ¿se han levantado?
—¡Demasiado puntuales! —Rozana fue incapaz de aguantar sus palabras..
Al terminar de hablar, se levantó y fue a abrir la puerta. Nada más abrirla, una cámara casi le dio en la cara. Inconscientemente retrocedí un paso y al mismo tiempo extendió la mano para cubrir sus propias mejillas. A media acción re