Después de hablar, Mateo vio que Noa parecía que iba a quitarse la estola que llevaba puesta. Su rostro cambió y rápidamente agarró su muñeca blanca.
Noa:
—¿Qué pasa?
Mateo con una expresión seria:
—No te la quites, puede haber alguien en el coche.
—No es como si no llevase nada debajo.
—¿No es este vestido de tirantes? Es demasiado revelador.
Noa le recordó:
—Mateo, ¿no fuiste tú quien eligió este vestido? Además, ¿no estamos en el siglo XXI? Es solo un hombro descubierto.
— Aun así no