Pensó que la persona en sus brazos se asustaría y perdería el color de su rostro. Quién hubiera imaginado que ella lentamente se inclinaría hacia él, acercando sus labios rojos a su oído.
—Incluso si muero, será en los brazos de cariño.
Realmente encantadora y coqueta. Los ojos de Simón se oscurecieron un poco y su nuez de Adán se movió hacia arriba y hacia abajo.
—Ok, muy bien.
La voz de Vicente se hizo presente, trayendo a los dos de vuelta a la realidad.
Antes de que Simón pudiera reacciona