Mundo ficciónIniciar sesiónPasé la noche velando su sueño, como una madre preocupada cuidando de su pequeño hijo; en mi caso, era una novia desesperada. Quería seguir llorando, pero ya no me salían más lágrimas, estaba segura de que me había quedado seca.
La traición de Guillermo seguía tan fresca en mi pecho como cuando me enteré de ella, sin embargo, me sentía terriblemente culpable por orillarlo a intentar suicidarse. Empec&ea







