Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de aquella pelea, Guillermo había cambiado. Tenía varios días siendo todo un caballero, como en los días en los que lo había conocido. Volvía temprano del trabajo, y siempre me traía algún regalo; flores, chocolates, incluso un pequeño osito de peluche muy tierno.
No volvió a quejarse por la comida, de hecho, parecía comerse a gusto todo lo que le hacía, aunque cada vez que ponía el plato e







