Calíope
Elrod sentado en el costado del balcón, todo mientras observaba a nuestro hijo que estaba dormido en mis brazos.
Todo mientras seguía en un silencio, todo mientras parecía que esperaba que, si no respiraba, Caelan no lo sería.
Aquello me divirtió un poco, sobre todo por el hecho de que este parecía estar a punto de preguntarme tantas cosas.
Mientras sentía que, si hablaba, nuestro hijo despertaría, de su siesta y sin duda lloraría, como siempre lo hacía.
―Mi amor… ¿Cuándo conseguiré que