El dolor seguía intensificándose, sin duda alguna manera mi hijo estaba a punto de nacer, no había tiempo, o lo tenía hora mismo o nunca lo iba a tener.
Mis ojos se llenaron de lágrimas y el miedo me agobio por completo, porque tan pronto como llegó justo cando no era el momento, no ahora.
Elrod, ¿Dónde estás? ¿Por qué no estás aquí? No puede seguir esperándote, no puedo seguir de esta manera, no cuando todo está saliéndose de mis manos.
Nuestro hijo, él no podrá soportar más, él se acerca y yo