—¡Hey! Fernanda, ¿qué pasó?, te quedaste como en las nebulosas.
—Disculpe, señora Isabella, me quedé pensando por un rato.
—Me hablaste que por un lado te fue bien y por el otro no ¿Cuál fue el lado malo?
—Como siempre el lado malo fue el profesor.
—Cuéntame, ¿qué pasó ahora con el profesor?
—El profesor es un grosero, es un patán.
— Espera, espera, ¿qué te hizo?
—Como no quiero nada con él, pues me insinuó que yo era una cualquiera, me dijo que yo prefer