Mundo de ficçãoIniciar sessãoDespués de todo lo que ellos dos dijeron “sin querer”, el volver a encontrarse a la hora de la cena fue un tanto incómodo. La mesa estaba puesta con esmero, los platos humeantes y la luz de las velas creando un ambiente acogedor. Sin embargo, el aire entre ellos estaba cargado de tensión, vergüenza y nerviosismo por las confesiones que habían compartido.
Lucía y Fausto se sentaron uno frente al otro, sus miradas evitando encontrarse demasiado tiempo. El sonido de los cubiertos contra l







