Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio entre ellos era pesado, casi tangible, como una niebla densa que los envolvía, dificultando la respiración. Fausto finalmente levantó la mirada, sus ojos oscuros y cansados encontrándose con los de Loreta, llenos de desesperación y esperanza.
—Entiendo que quieras proteger a tu hijo y a tu posible nieto —dijo Fausto, su voz cargada de un cansancio profundo—, pero no puedo permitir que Lucía sufra más de lo q







