Juan
Entre de nuevo al hospital, le pregunté a la esposa de Domingo y ella me indicó que él ya está visitándola, que la ventaja es que pueden entrar de a dos personas a visitarla. Les pedí que me dejaran pasar, tenía que irme y así aprovecho para sacar de sus casillas a Pablo. Me puse todos los elementos que me pidieron, y fui hasta su habitación. Él estaba disculpándose como un perro abandonado. Era una excelente forma de divertirme, escuchar como ese le declaraba y ella lo trataba como si fue